No han pasado ni seis meses desde que The Chemical Brothers pasaran por nuestro país dejando una serie de conciertos sublimes. Los que nos agolpamos en el Poble Espanyol de Barcelona damos fe de ello, hecho que no impidió que el dúo de Manchester colgara de nuevo el cartel de todo vendido para su dj set previsto en la sala grande del Razzmatazz el pasado sábado 22.

Las tres horas que duró la actuación de los británicos fue de auténtico escándalo, un sin freno de acid house, big beat, techno, funky y electro, solo por mencionar algunos de los campos que exploró el tándem formado por Tom Rowlands y Ed Simons. Los mancunianos desplegaron todo su arsenal para montar lo que parecía una rave de los años noventa.

Con la lección aprendida, y es que ellos son maestros en la materia, dieron un recital mezclando con gran habilidad a Primal Scream, Orbital, Propellerheads, The Charlatans, Tok Tok o el mega trallazo ‘Starter’ de Boys Noize que hizo que todos nos dejáramos la suela en la pista. En lo que a su discografía se refiere hicieron una selección digna de cualquier setlist de sus conciertos: ‘Galvanize’, ‘Block Rockin’ Beats’, ‘Hey Boy, Hey Girl’, ‘Don’t Stop The Rock’ o ‘Do It Again’ fueron de las más celebradas, pero con el permiso de ‘It Doesn’t Matter’, su hipnótico e interminable loop, que hizo estallar la olla a presión que era la sala barcelonesa, un éxtasis colectivo y que fue uno de los momentos álgidos del set para el que firma estas líneas. Nos consta por palabras del propio Ed que en Razzmatazz testearon nuevas canciones, algo que ya hicieron en su dj set de noviembre de 2014, meses antes de publicar su último álbum “Born In The Echoes”, por lo que no sería de extrañar que tengamos nuevo álbum de los Chems en breve.

Muy buen sabor de boca el que dejaron a su paso por la ciudad condal, regalándonos una auténtica masterclass de cómo se hace un set; lástima de la ausencia de visuales que hubiera dejado un show, si cabe, aún más espectacular.

Texto: Manel Ferrer