Desde que Echo & The Bunnymen irrumpiera en la escena británica con “Crocodriles” (1980), la new wave y el post-punk ha ido evolucionando hasta el punto en que Ian McCulloch y Will Sergeant se reinventan con “The Stars, The Ocean & The Moon” (2018), que no es más que una deconstrucción de su época dorada, justo cuando la banda alcanza su cima creativa y máxima popularidad en la década de los ochenta y de la que rescata clásicos de discos como “Crocodiles”, “Heaven Up Here” o la obra de culto “Ocean Rain”. Echo & The Bunnymen han situando a Liverpool como otra ciudad referente de ese oscuro sonido que normalmente solía llegar de la vecina Manchester.

Con gafas de sol y su peculiar chulería Ian McCulloch asalta el escenario con nada más y nada menos que Going Up de su debut, bombazo y declaración de intenciones que hace enloquecer a todos. A pesar de compartir el podio de chulería junto a Ian Brown o Liam Gallagher, el líder de Echo & The Bunnymen se mostró cercano y dio las gracias después de cada tema. Quemar tan pronto temas como Rescue o Never Stop es ir a por todas, entonces es cuando entra en acción esa pieza de corte trágico y batería lejana que es All My Colours (Zimbo),poniendo un poco de calma al asunto. El vendaval de revival oscuro llegaría de la mano de Over The Wall con esas voces lejanas y fantasmagóricas que estremecen los sentidos.

Will Sergeant e Ian McCulloch

Como viene siendo habitual en sus últimas giras, el repertorio se centró en esa etapa donde se comían el mundo. Debido a los cambios y arreglos de sus viejos clásicos, esperábamos algo diferente, pero no encontramos que las nuevas versiones distaran mucho de las originales, convirtiendo así la noche del pasado jueves en un acto de nostalgia. Una increíble interpretación The Sonnambulist dejó la única concesión para los que querían escuchar temas más recientes, aunque dudo que alguien tuviera quejas de un setlist que parecía más un greatest hits. Guiños a The Doors o el Walk On The Wild Side de Lou Reed también tuvieron cabida en la noche.

Ian McCulloch

El mundo se detiene cuando Seven Seas, Rust o Bring On The Dancing Horses se enlazan de manera magistral para llevarnos a una majestuosa The Killing Moon, con un Will Sergeant que se llevó la ovación al sacar una guitarra de doce cuerdas, dejando uno de los momentos de la velada. Tras una electrizante The Cutter, la banda abandonaría el escenario con un Ian aparentemente cansado, no sin antes rematar con Lips Like Sugar y Ocean Rain en unos bises de atmósfera oscura y fragilidad infinita. La cosa terminaría con Will quemando cuerdas con una versión de James Brown que fue como un vendaval de distorsiones y riffs de infarto. Echo & The Bunnymen beben demasiado del pasado y no arriesgan en directo, pero a estas alturas ¿qué se le puede reprochar a una banda que es capaz de llevarnos al pasado de manera tan magistral?

Crónica de Manel Ferrer  |  Fotografías de Toni Rosado

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